Argentina es mi raíz, esté ahí o no. Muchos malos argentinos roban, asaltan, mienten, engañan en el exterior, y ahora también se esconden de la Justicia. Siempre dije que no estoy en Brasil para ganar dinero, ni para pasear. Muchos argentinos [pero pasa lo mismo con otros países], son árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados” [Judas 12]. Mi caso es de uno plantado por el Señor en Brasil, sin desarraigarme de Argentina, y con incontables frutos para las cuatro estaciones del año de los humanos creyentes de Jesús. Cuando un árbol otoñal desarraigado habla mal de otro plantado por Dios, con ramificaciones fructíferas como José en Génesis 49, lo hace por envidia, incompetencia y presunción de lo que nunca fue ni espera poder llegar a ser. En otras palabras, fracasado en su codicia. El Antiguo Testamento dice ¡AY DEL QUE CODICIA INJUSTA GANANCIA! [Hab. 2. 9]. ¿Percibiste que los que hablan mal de los más pobres como siendo “planeros”, y hablan mal de los Gob...
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